ovario poliquistico, SOP, PCOS, poliquistosis ovarica, quistes ovarios
Ovario poliquístico en ultrasonido. Se aprecian múltiples quistes en la periferia del ovario.
El síndrome de ovario poliquístico (SOP) afecta del 4-12% de las mujeres en edad reproductiva lo que la convierte en la entidad más frecuente de alteraciones endocrinológicas. Es la causa más común de consulta por anovulación (mujeres que no ovulan), trastornos menstruales o hirsutismo (exceso de vello corporal en zonas donde normalmente no aparecían antes). En alrededor del 25% los ovarios poliquísticos no se acompañan de patología. 

Las manifestaciones clínicas son muy variables y pueden presentarse también en diversas entidades que cursan con anovulación e hiperandrogenismo (exceso de hormonas masculinas), y aunque tienen una etiopatogenia similar, las diferencias en severidad de las alteraciones endócrinas y metabólicas están determinadas no sólo por las influencias genéticas, sino también por las ambientales, en donde la obesidad juega un papel determinante. 

A pesar de todos los avances y lo nuevo que se aprende día a día de esta patología, aún se desconoce la causa exacta por la que se da. Sin embargo, existen factores de riesgo como lo es el antecedente  de tener un familiar de primer grado con SOP (incrementa el riesgo del 15-30%). La obesidad, la resistencia a la insulina, el exceso de andrógenos en los primeros meses de gestación, el peso al nacer, pubertad precoz, la dieta, el estilo de vida, y el estrés, entre otros. 

Dentro de las consecuencias a largo plazo existe el cáncer de endometrio, la diabetes mellitus, diabetes gestacional , estados hipertensivos del embarazo y preeclampsia.

Actualmente el diagnóstico se basa en las guías publicadas por la Sociedad de Exceso de Andrógenos (2006) que establece la evidencia clínica o bioquímica de exceso de andrógenos y una disfunción ovárica, caracterizada por oligoanovulación u ovarios de apariencia poliquística. 

El tratamiento va encaminado a modificaciones en el estilo de vida, como lo es la reducción de peso y una alimentación saludable, así también si la paciente desea o no fertilidad.

En aquellas que no desean la fertilidad el tratamiento se reduce a anticonceptivos orales, ya sean combinados (que contengan estrógenos y progestágenos) o sólos a base de progestinas, ya que éstos suprimen la secreción de la LH (hormona luteinizante) así como la disminución de la producción de andrógenos, lo cual se manifestará en la piel con menos vello corporal y acné. Otra de las ventajas de los anticonceptivos es que regula los ciclos menstruales y disminuye el riesgo de Cáncer de endometrio.

Para las mujeres que sí desean fertilidad el objetivo del tratamiento es provocar la ovulación, sin embargo, para llegar a este punto el médico debe haber evaluado antes a la pareja, ya que pueden usar fármacos por vía oral o bien hormonas inyectables o inclusive la fertilización in vitro.